Medición hueco a hueco
Cada paño del mirador se mide por separado, con diagonales y ángulos. Dos huecos que parecen iguales desde la calle rara vez lo son al medirlos.

El mirador acristalado es una seña de identidad de muchas fachadas de Burgos y casi ninguno admite persiana de medida comercial. Medimos hueco por hueco, incluidos los ángulos, y fabricamos el conjunto para esa galería concreta.

Un mirador son tres, cuatro o cinco huecos contiguos, casi siempre de anchos distintos, separados por montantes muy estrechos y rematados por dos laterales en ángulo. Cada hoja pide su medida, y los dos huecos de las esquinas suelen ir en trapecio.
A eso se añade que el cajón acostumbra a ser corrido de lado a lado y que el espacio entre el cristal y el marco es mínimo. Una persiana un centímetro ancha no roza: directamente no entra.
Tres cosas que en un presupuesto de mirador suelen cobrarse por separado y aquí van dentro del precio por hueco.
Cada paño del mirador se mide por separado, con diagonales y ángulos. Dos huecos que parecen iguales desde la calle rara vez lo son al medirlos.
Corrido o independiente por hueco. Condiciona el precio, el mantenimiento y si algún día podrás motorizar un solo paño sin tocar los otros.
Los paños se montan el mismo día para que el mirador no se quede a medias, con las lamas alineadas de un hueco al siguiente.
Un mirador no se presupuesta por teléfono: hay que tomar diagonales y ángulos. La visita es gratuita.

Hueco por hueco, midiendo arriba, en el centro y abajo, porque en galerías antiguas los tres valores no coinciden. Se comprueban las diagonales para saber si el hueco está fuera de escuadra y cuánto, y se mide el fondo real del cajón con la tapa abierta.
En los laterales en ángulo se toma también la inclinación. Con esos datos se fabrica cada hoja por separado y se numeran, para que en el montaje cada una vaya a su sitio y no haya que forzar ninguna.

El cajón corrido queda mejor de cara a la fachada y es lo que había originalmente en la mayoría de galerías. La pega es el mantenimiento: para llegar a un eje hay que abrir toda la tapa.
Los cajones independientes por hueco cuestan algo más y se notan un poco desde fuera, pero permiten intervenir en una persiana sin tocar las demás. En miradores de cinco huecos suele salir a cuenta.

El precio de partida es de 240 € por hueco + IVA (290,40 € IVA incl.) para un paño de mirador estándar, {iva}, e incluye la medición con ángulos, la fabricación, el montaje y la retirada del material antiguo. El plazo habitual es de 15 a 20 días laborables.
En los miradores el accionamiento va muy justo de espacio, así que la polea es la pieza que más sufre; su sustitución está detallada en el apartado de la polea. Y si el hueco es todavía más irregular, entramos ya en fabricación a medida.
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Materiales | Aluminio inyectado, PVC y madera según fachada |
| Medición | Hueco a hueco, con diagonales y ángulos |
| Cajón | Corrido o independiente por hueco |
| Motorizable | Sí, individual o agrupado por canal |
| Huecos habituales | De 3 a 5 por mirador |
| Fabricación | A medida, cada hoja numerada |
Lo que mueve el importe en un mirador: el número de paños, el ángulo de las esquinas, el material que admita la fachada y si el cajón corrido tiene fondo suficiente para el rollo. qué incluye cada tarifa
Cuatro pasos y una medición mucho más larga que la de una ventana: en un mirador no hay dos paños iguales y los ángulos hay que tomarlos uno a uno.
Se mide cada paño por separado, con las diagonales y los ángulos de las esquinas. Es la parte que más tiempo lleva y la que evita que un paño no entre.
El precio sale por paño, no por mirador entero, con el plazo de 15 a 20 días laborables y el material elegido para cada uno especificado en el documento.
Cada conjunto se fabrica con su medida y su ángulo. Ahí se van las semanas, y por eso el plazo se dice antes y no después.
Se montan todos los paños, se comprueba que la galería cierra completa y se retira el material antiguo de todo el mirador.
Los tres encargos de mirador que más entran y cómo se resuelve cada uno.

Cajón corrido y lamas alineadas de lado a lado, que es justo lo que se ve desde la calle y lo que delata un montaje mal hecho.

Huecos que no cierran a noventa grados: la lama se corta a la medida real de cada paño, no a la media de los tres.

Cajones independientes para poder automatizar solo el hueco central, que es el que no se alcanza bien desde dentro.
El mirador es el hueco más característico de la ciudad y el que peor lleva la medida comercial. Un mirador acristalado de tres o cinco paños tiene los laterales más estrechos que el frente, los ángulos rara vez son de noventa grados y la carpintería original se ha movido con los años.
Por eso se mide paño a paño y en tres cotas: es la única forma de que la persiana estrecha a medida del lateral no roce contra la esquina.
En los miradores de madera del entorno de la Plaza Mayor y las calles del casco histórico mantenemos el despiece y el color originales; en las galerías cerradas de los bloques de Gamonal y del Crucero, donde la carpintería ya es de aluminio, montamos lama inyectada del mismo tono. En ambos casos el conjunto se monta sin tocar la carpintería existente.
El precio de las persianas de un mirador sale por número de paños y no por metro cuadrado, porque el trabajo está en las medidas y en el montaje en altura, no en el material. Cambiar las persianas de un mirador entero se hace en una jornada si el cajón corrido está sano; si hay que abrirlo, se dice antes y se presupuesta aparte.

En un mirador basta con que falle un paño para que no puedas cerrar la galería entera. Se libera y se asegura ese hueco el mismo día, aunque la pieza a medida tarde tres semanas en fabricarse.
Si falla un paño no puedes cerrar la galería entera: se libera y se asegura ese hueco el mismo día en Burgos capital, aunque la pieza definitiva tarde lo que tarde la fabricación. Ese aviso entra por el servicio de persianista urgente, con su propio criterio de precio.
Los montamos en toda Burgos capital, donde está el grueso de miradores acristalados, y en la provincia. Fuera de la ciudad entra sobre todo en Miranda de Ebro y Lerma.
Se puede, pero desde la calle se nota y estéticamente rara vez convence. Si el presupuesto no llega para todo el mirador, suele ser mejor esperar y hacerlo completo.
Sí. Cada hueco lleva su motor y luego se agrupan en un canal para que suban y bajen a la vez con un solo mando. También se puede dejar cada uno independiente.
Se calcula el diámetro del rollo antes de encargar. Cuando no cabe, se cambia a una lama de menor espesor o se plantea un cajón exterior compacto en la parte alta.
Una mañana larga si el cajón es accesible y las guías están sanas. Si hay que picar para alojar guías nuevas, se va a un día completo.
Paño a paño y en tres cotas cada uno —arriba, centro y abajo—, más los ángulos reales de las esquinas. En miradores de cien años la diferencia entre la cota superior y la inferior pasa a menudo del centímetro, y es esa medida, no la del plano, la que determina el ancho de cada conjunto.
En la mayoría de los casos sí: el conjunto nuevo se ajusta al hueco existente y las guías se atornillan sobre las mismas fijaciones. Solo hay que intervenir en la carpintería cuando el cajón corrido está podrido o cuando no existe registro por ningún lado, y eso se dice y se presupuesta antes de empezar.
Dinos cuántos paños tiene el mirador y el ancho aproximado de cada uno. Con eso te damos un precio orientativo por hueco antes de ir a medir.